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lunes, 29 de mayo de 2017

Bar Marañón

Y con casi 25 grados por la noche la visita a una de las terrazas de la Virgen Blanca es casi obligada. Y así empezó esta semana la cena de los miércoles! Cañita y conversación en la mejor plaza de la mejor ciudad.

Como veréis en la foto de grupo, faltaba el Markés, que estaba castigado, él ya sabe por qué. Esperemos que tras ésta haya aprendido y espabilado.

Tras la cerveza previa de rigor, esta semana fuimos al Bar Marañón, guiados por Javitxín. Así de primeras parece que es un local que no va a entrar en precio de la cena de los miércoles... y así es. Se fue un poco de lo que estamos acostumbrados, pero la verdad es que no estuvo mal, y cenar en un sitio tan preparado, en pleno centro y donde (ojo, que es la primera vez en la cena de los miércoles) te cambien de plato tras una ración... hay que pagarlo.

Pasamos a comentar la cena. Desde ahora pido ya perdón por las fotos, pero entre el hambre que teníamos y mi cabeza, casi no me dio ni tiempo a sacar.




Empezamos con una ración de morcilla con alegrías. Simple pero muy buena, un acierto siempre. Aquí estaba en su punto justo, crujiente por fuera y jugosa por dentro, muy bien.

Después seguimos con una tortilla de patata, entera, a lo loco. También bastante buena, pero para ser de bar, no se puede comparar tampoco con la que comes en casa de la amatxo o incluso en el bar Oasis, la mejor de Vitoria. Para seguir vino una ración de chorizo al vino tinto. Esta ración es muy recomendable, muy muy bueno. Para mi gusto un poco más suave que a la sidra.



Después seguimos con unas pencas rellenas en salsa que estaban muy buenas. La salsa era de zanahoria, puerro y no sé qué más dijo Aarón, nuestro cocinillas particular. Como he dicho estaban muy buenas, aunque la verdad es que me supo a poco, ya que la cantidad no era demasiada.

Y ya para terminar, vino el plato estrella: Carrilleras!! Estaban muy buenas y la salsa también. Jugosas y sabrosas. Buena ración acompañada además de patatas fritas caseras, que como sabéis, siempre suma puntos.



En definitiva, otra buena cena, con alguna ración de las que no acostumbramos a pedir, posiblemente de mayor calidad o elaboración que las que pedimos generalmente. Un buen sitio, con clase, buena atención y de precio un poco más elevado que el acostumbramos, pero sin ser caro para lo que cenamos.


(Tobi)

miércoles, 10 de mayo de 2017

Garúa Resto&Wine

Esta semana el anfitrión nos ha llevado a cenar al Garúa Resto&Wine, en la calle Angulema de nuestra querida ciudad.
Personalmente este bar lo conozco principalmente por ser el sitio en el que se entra a tomar un cacharro antes de comenzar el paseíllo de vuelta de La Blanca, en el que te juntas con conocidos de otras cuadrillas y vas comentando cómo van las fiestas. Creo que los que son blusas saben de lo que hablo.

Vamos al grano, al entrar en el comedor la sensación es que estás en un buen sitio para meter algo al cuerpo. La carta no la pudimos ver ya que Aarón, como acostrumbra, ya había apalabrado el menú.

En primer lugar y junto con las 6 cañas de rigor, llegó una tabla de morcilla con piquillos sobre pan tostado. Estaba bastante rica y según los expertos los piquillos también.

FOTO MORCILLA

Después llegaron otros 2 platos. Una ensalada César, bastante normalita para mi gusto, y un queso camembert con tostas de pan para untar. La verdad es que este plato me encantó. El sabor del queso fundido con el pan es una combinación espectacular. Muy recomendable!

FOTOS

Después de estos 3 entrantes llegó la parrillada de carne argentina. Generosa en cantidad y con un sabor muy típico de carne argentina. También fue un acierto ya que duró poco tiempo.

FOTO PARRILLADA

En general la cantidad no había sido demasiada y seguíamos con más hambre, y nos dejamos aconsejar por el camarero argentino que nos estaba atendiendo y pedimos una empanadilla individual para cada uno. Había varios sabores: cabrales con nueces, carne, carne picante y alguna más que no recuerdo. Estaban muy ricas.

Con esto dimos por terminada la cena, ahora sí nos habíamos saciado.

El tema de conversación estuvo monopolizado por la hipoteca de Javitxín. Estoy seguro que no será la última cena en la que se hable de ello.

En general una buena cena, en un sitio muy interesante y recomendable para cenar algo diferente a lo habitual, y cómo no, con la mejor compañía.

Marques

viernes, 21 de abril de 2017

Nabois

Miércoles 19/04/2017

¡Y por fin volvimos al Nabois! La vez que el equipo de La Cena de los Miércoles fue al Nabois no pude ir, y desde entonces era una de mis máximas ilusiones. El bar está en Zaramaga, barrio donde hay un montón de bares de los de toda la vida, llenos de parroquianos a los que no importa qué día de la semana sea ya que su jubilación se lo permite.



El local es lo que se espera al ir a uno de estos bares de barrio. Un local antiguo pero con encanto, de los que según entras te das cuenta de que saben lo que se hacen. Una carta no muy extensa pero casera, en la que cada día hay de lo que hay, y de lo que no, pues no. Un buen trato a los parroquianos y una tapita con la consumición, que hacen que de tomar algo, entres a este bar en vez de al de al lado.

El único "pero" que hay que poner es la televisión. Era el día del Barça-Juventus, partido importante, y la TV no tuvo uno de sus mejores días, ya que se estaba cortando continuamente.

Para cenar nos decidimos por unas raciones de pulpo (2, que éramos 5 y con el pulpo no tenemos amigos), una de lacón, rabas y patatas bravas. Todo ello regado con un verdejito frío.


Pulpo






El pulpo está muy bueno, de los que se pueden pedir, si bien no aguanta la comparación con el pulpo del Santiago (claro que el precio tampoco). Como Txetxu ya sabía que iba a triunfar, pedimos dos. Una base de patata cocida (o cachelos mejor) no hubiera estado mal.









Después vino el lacón, que estaba buenísimo. A la gallega, lo típico.






Las rabas, que a mí personalmente me encantan, también estaban buenas.






Por último, las patatas. Puede parecer un "sin más", pero siendo caseras, la cosa gana enteros de forma desmesurada. Pocos bares dan la importancia que se le debe dar a las patatas caseras. Una ración que incluya patatas puede pasar de un plato prescindible a uno obligado. Bares de Vitoria, tomad nota!





En definitiva, un buen sitio para cenar, aunque la verdad es que me quedé con las ganas de probar los callos y la oreja, que tienen en la carta pero el miércoles no tenían. Al menos ahora ya puedo decir que "yo cené en el Nabois".


Tobi